Mantenimiento Benelli en lluvia: qué revisar en tu moto

Mantenimiento Benelli en lluvia: qué revisar en tu moto
¿Sabías que los primeros minutos de lluvia son los más resbaladizos? Al caer, el agua se mezcla con el polvo y el aceite del asfalto y forma una capa deslizante. Por eso, una moto bien preparada se nota sobre el piso mojado: más agarre, mejor frenado y la confianza para salir sin preocupaciones. Antes de encender tu Benelli, dedícale unos minutos a estos puntos clave.
Arranca por las llantas
Antes de salir, échale un vistazo a tus llantas. El dibujo debe tener mínimo 1.6 mm de profundidad; para saberlo sin medir, fíjate en los indicadores de desgaste: unos topes de hule dentro de los canales de la llanta. Cuando la goma queda al ras de ellos, toca cambiarlas. Y no olvides la presión, porque de ella depende buena parte del agarre. Revisa el manual de tu moto para saber cuál es la indicada.

Dales una revisada a los frenos
Checa que tus balatas tengan vida: puedes verlas por la abertura de la pieza metálica que sujeta el disco, junto a la rueda. Mientras el material áspero se vea por encima de 2 mm, están en buen estado; muchas traen una ranura que casi desaparece cuando es hora de reemplazarlas. Revisa también el nivel del líquido de frenos, y dales un par de toques suaves a los frenos en los primeros metros; así los secas y responderán mejor.
Que tus luces te hagan notar
Con lluvia, tus luces son tu mejor forma de que te vean. Antes de rodar limpia y comprueba que funcionen bien el faro, las direccionales, la luz de freno y el claxon. Y un consejo que pocos aplican: usa la luz baja, no la alta. La alta rebota en las gotas de agua, te deslumbra y hace que veas menos.

Cuida y ajusta la cadena
El agua y la tierra resecan la cadena y la desgastan rápido, y con ella sufren los piñones. En época de lluvias, límpiala y lubrícala después de cada rodada bajo la lluvia y cada vez que la laves, que es cuando el agua arrastra el lubricante. Verifica también que tenga la holgura que indica tu manual, ni muy floja ni muy tensa.
Al llegar, dale su momento
Cuando llegues a casa, no dejes la moto mojada. Sécala con una franela de microfibra, sobre todo en tornillos, escape y zonas metálicas, que son las que más se oxidan. Para una protección extra, usa un antioxidante formulado para motos siguiendo las instrucciones del fabricante. Pero, ojo: nunca lo apliques en discos ni balatas.

Con estos cuidados tan sencillos, tú y tu Benelli están listos para rodar tranquilos y disfrutar la lluvia. Nos vemos en el camino, leyenda.